El caso del asesinato de Marta del Castillo nos vuelve a mostrar varias cosas:
- La violencia descerebrada de ciertos niñatos hijos de puta que no les dieron un buen bofetón cuando lo necesitaban.
- La justicia en España es tan vergonzosa, que no disuade a nadie de matar. Las penas por asesinato son ridículas, los asesinos se pasean libremente a los pocos años sin remordimiento ninguno, pero es que además las cárceles en España son ciudades de vacaciones. Con TV, Internet, sin pagar alquiler ni hipoteca y sin dar un palo al agua, ¡vaya castigo!
lunes, 16 de febrero de 2009
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